Conferencia "Ética y Política" de Julio Anguita (incluye audio)

El pasado 23 de febrero, en la Facultad de Ciencias del Trabajo se inauguraron las jornadas “Universidad, Compromiso social y Mundo actual ” que se desarrollarán durante los meses de febrero y marzo. La primera conferencia, ” Ética y Política” ,fue impartida por Julio Anguita. De la web del colectivo Prometeo extraigo los puntos más destacados de la misma.
Escucha la charla



Ética y Política
(Córdoba, 23 de Febrero del 2011)
Julio Anguita González

     “El hombre sabe al fin que está solo en la inmensidad indiferente del Universo de donde ha emergido por azar. Igual que su destino, su deber no está escrito en ninguna parte. Puede escoger entre el Reino y las tinieblas”.
     El texto que les he leído es de Jacques Monod, bioquímico que obtuvo en 1965 el premio Nobel de Fisiología y de Medicina, compartido con André Lwoff y François Jacob y con el que termina su obra “El azar y la necesidad” un auténtico best seller en la década de los setenta. Los estudios de Monod versaban sobre genética.

     En realidad la afirmación de Monod no hace otra cosa que reiterar la que ya hiciera Martín Heidegger (1889-1976) en “Ser y Tiempo” en 1927 pero especificando con más sentido trágico que el hombre estaba sólo en un Universo indiferente a sus crímenes o a sus actos de amor.
     Pero volvamos a Monod. En la citada obra propone como opción ética lo que el llamó Ética del conocimiento que es según sus palabras “la elección ética de un valor primitivo, la que funda el conocimiento”. La Ética del conocimiento no se impone al hombre desde leyes inmanentes, religiosas o “naturales”; muy al contrario es él quien se la impone haciendo de ella axiomáticamente la condición de autenticidad de todo discurso o de toda acción. La mayoría de los sistemas han querido ignorar y constreñir al hombre biológico por imputar al mal rasgos de su condición animal. La Ética del conocimiento estimula al hombre a respetar y asumir esa herencia, sabiendo cuando es necesario dominarla. El discurso ético se funda a su vez en la ciencia y entrega a las manos de los hombres los inmensos poderes que hoy le enriquecen pero que también le amenazan y que a la vez que le liberan pudieran esclavizarle. Es ahí donde Monod fundamenta su concepción de Socialismo. La Ética del conocimiento no es sólo un conjunto de normas sino también un modelo de sociedad. El Reino en toda su plenitud.
     Pero puntualicemos que el Conocimiento tal y como lo expresa Monod nos e refiere sólo a la Ciencia sino que tiene en cuenta lo que los clásicos griegos ya plantearon sobre la gnosis, la episteme y la doxa
     Recientemente el profesor Marina ha publicado “La pasión del Poder. Teoría y práctica de la dominación”. Una de las reflexiones que produce esta obra interesantísima es la afirmación del que el orbe ético es una ficción necesaria de la inteligencia humana.
     El Poder, como conciencia para el control del conflicto, es una travesía desde la biología hasta la Ética en tres momentos. En el primitivo la inteligencia potencia todos los deseos. En el segundo los mecanismos del Poder se hacen más simbólicos y se imponen desde la seducción. En el tercero la legitimidad del Poder procede de la ficción constituyente por la cual los humanos dotamos a nuestra naturaleza de una dignidad que se constituye en fundamento de Derecho.
     Como podrán observar he escogido estos ejemplos para mejor expresar y manifestar que, a lo que parece, la Ética es una necesidad humana y social para mejor avanzar en la superación de la contradicción y tensión inherentes en la dualidad animalidad-racionalidad propia del ser humano. La Ética hace relación a la acción humana en general y a los valores en los que pivota, real o supuestamente; en consecuencia la Ética hace referencia a un proyecto, una meta y también a una inexcusable tarea cotidiana. Pero la historia del pensamiento, así como de los ordenamientos e imaginarios colectivos económicos, sociales, culturales y políticos ha transcurrido por dos vías paralelas en el desarrollo de la Ética y el mundo moral de los valores. El que hace de la Ética una cuestión de estricta competencia personal que empieza y acaba en el individuo; desde el conócete a ti mismo socrático hasta el compromiso kantiano con la propia vida pasando por la inmersión en el Tao de Lao-Tse, la predicación de Jesús de Nazaret o el existencialismo atormentado de Soren Kierkegaard (1833- 1855).
     El otro camino es el que sitúa la plena realización ética como una cuestión personal pero inserta, dependiente y necesariamente en el devenir de la accidentada y contradictoria historia colectiva. Así desde la escatología marxiana explicitada en la superación del Reino de la Necesidad por el Reino de la Libertad hasta el profesor Fernández Buey que señala a la Ética como rectora para superar los tres retos del mundo actual: medioambientalismo, feminismo y multiculturalismo pasando por Marcuse y su impulso ético para superar colectivamente las represiones y alineaciones del ser humano previa satisfacción de sus apremiantes necesidades, en los dos últimos siglos esta cuestión ha cimentado los fundamentos de los grandes postulados y doctrinas de masas. Mi posición personal la explicaré más adelante.
El problema fundamental con el que se enfrenta la Ética es el de la viabilidad práctica tanto de sus objetivos como el de las actitudes con son abordados. Es el coloquial “del dicho al hecho hay mucho trecho”.
     En este sentido repasemos con brevedad algunas posiciones de peso intelectual que se han enfrentado a la cuestión de la contradicción entre el ideal que se dice perseguir y las dificultades objetivas y subjetivas que perturban dicha consecución.
 Kant (1724-1804) planteaba que objetivamente no hay conflicto entre la Moral y la Política, pero que subjetivamente el conflicto permanecerá siempre.
 Max Weber (1864- 1920) distinguía entre la Ética de la Convicción (principios y deberes) y la Ética de la Responsabilidad con sus consecuencias en la acción. La primera es la de quien aspira a la santidad y la segunda la de quien asume la “inevitabilidad” de las manos sucias.
 Sánchez Vázquez define a la Ética como Teoría o Ciencia del comportamiento moral de los seres humanos en sociedad”
 Habermas (1929) reconoce que las cuestiones morales no valen nada si no son vistas en tanto que orientaciones para la acción.
 Victoria Camps (1943) plantea que la fuerza de la Filosofía de la Moral ha de ser abordar la distancia irreconciliable entre el principio universal y la singularidad del conflicto; y por ello afirma que “La Ética no es nada más que la respuesta que pretende dar sentido, dirigir las varias dimensiones de lo existente o conjurar las muchas insuficiencias y sinsabores que la vida trae consigo. Y además “ la Filosofía de la moral ha de ser, creo, abordar la distancia irremediable entre el principio universal y la singularidad del conflicto”.
Les ruego perdonen las citas y referencias pero es que con ello pretendo resaltar una idea que para mí es esencial en mi bagaje político y cultural: La Política como Ética del colectivo. Nada de espléndido aislamiento personal o torre de marfil.
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Llamo Política a la interacción normalizada y reglada de las distintas subjetividades que tienden a objetivar, superar, resolver los problemas y conflictos de cualquier sociedad o en otro caso a mantener y reproducir el orden imperante que los genera.
     No está de más recordar la división aristotélica de la Filosofía: Física, Lógica y Ética. Y dentro de la Ética formando parte fundamental de la misma incardinaba la Política.
     El ya citado Fernández Buey define a la Política como la Ética del colectivo.
    En consecuencia podemos afirmar que Ética y Política son dos universos que van indisolublemente unidos aunque el político esté supeditado, subordinado al primero. La Ética señala la orientación y la Política el método, el instrumento y cadencia práctica. La Ética como faro y la Política como actividad entregada a la transformación de la sociedad; la praxis en la terminología de mis correligionarios.
     Al llegar aquí es posible que ustedes se pregunten acerca de los objetivos inmediatos de la Política así como los mandatos estratégicos de la Ética; sus contenidos y su plasmación en este mundo de lo real concreto que no ha tocado vivir. Esta es la segunda cuestión sobre la que me pronunciaré en su momento.
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¿Cómo se vive esto en la sociedad, en la calle?
     Admitamos, en principio que sobre hay dos posiciones, rotunda y categórica una y matizada la otra:
a) Ética y Política son dos conceptos totalmente antitéticos, recíprocamente excluyentes.
b) De inspiración kantiana (aún sin saberlo) que admite que puede haber correspondencia entre ambos aunque en el terreno de la aplicación surgen dificultades.
     El caso es que entre los defensores de ambas posiciones hay hombres y mujeres que participan ampliamente en tareas políticas. Cosa que es chocante entre los primeros. Son los que imputando a la Política la quintaesencia de la maldad entran de lleno en ella para impedir que los políticos mancillen las actividades públicas. Casos en la Historia los hay de todo tipo: Franco, la Mesa del Parlamento andaluz, etc. Otro argumento consiste en afirmar que ellos vienen a trabajar por el Bien Común y no por intereses de partido. Es frecuente que aparezcan otros intereses que pueden o no ser de partido. Ejemplos hay. Desde mi experiencia encuentro que se pueden contar con los dedos de una mano los casos de consecuencia entre la defensa de esta posición y la práctica pertinente. En la mayoría de los ejemplos los que se reiteran en la maldad intrínseca de la Política recuerdan el discurso farisaico de los que condenan a las asalariadas del amor a la vez que reconocen su utilidad como garantía de respeto hacia las mujeres “decentes”.
    No hay que olvidar tampoco a aquellos que por cuestión de credo filosófico abominan de la Política como algo perverso: ácratas y otros colectivos alternativos.
    En la otra posición están dos grupos:
a) El de los militantes con mayor o menor grado de implicación.
b) El de los votantes a secas
    En el primer apartado hay bastantes subgrupos, citaré sólo tres: el de los militantes de base, el de los implicados en responsabilidades y el de los aparatos de partido.
    En el segundo encontramos también tres posiciones a comentar: los votantes según momentos (minoritarios), los votantes ideologizados, ,aunque lo niegan y están casi exclusivamente en las fuerzas denominadas conservadoras, y los que funcionan en base a la “devotio” personal o grupal tan instalada en la piel de toro desde el caudillaje de las tribus ibéricas. Es una especie de currorromerismo político.
     En la situación presente de la sociedad española se dan en todos estos subgrupos, en mayor, menor o casi ninguna medida los siguientes tipos de actitudes: con mayor o menor matización:
a) La auto-afirmación basada casi exclusivamente en la satanización del adversario:los anti, “la izquierda contra la derecha” o la denostación interesada de lo “progre”. Implica carencia de contenidos y de convicción. Es propia del sectarismo que siempre necesita de otros, bien en casa ajena o bien en casa propia.
b) La profusión de símbolos y de mensajes globales en torno a palabras sacralizadas y/o denostadas a través de los tiempos: Socialismo, Comunismo, Civilización Occidental, Mercado, Competitividad, Comunidad Internacional, UE, etc. Implica una notable pereza mental para concretar en román paladino una propuesta, una crítica o una alternativa.
c) El refugio en abstracciones cargadas de fuerte emotividad: España, Euskalerría, Paisos Catalans, Revolución, Proletariado, Imperio, Pueblo, etc.
d) La permanente llamada al “nosotros” como única seña de identidad y de reconocimiento recíproco. Suele utilizarse para velar corruptelas, ganar cómplices y conseguir la “omertá”, al menos doméstica.
e) La doble vara de medir potenciada por la desmemoria cultivada. Es propia de quienes son devotos y fervorosos practicantes, como si de una religión se tratase del coyunturalismo, situacionismo o momento en el que se vive; su máxima es: “una cosa es estar en el Gobierno y otra en la Oposición”. Recuerden las opiniones de Tierno Galván sobre las promesas electorales o los equilibrios que han debido hacer Felipe González, José María Aznar o José Luis Rodríguez Zapatero para ser investidos con votos de otras formaciones. Y lo malo de esto es que lo han usado como proyectil contra otros.
     Es indudable que la responsabilidad de estas prácticas, lenguajes y actitudes está atravesando en mayor o menor medida a las fuerzas políticas, sindicales y otros colectivos en los que incluyo los medios de comunicación. Pero desde luego lo que más resalta es la responsabilidad de la Política ¿por qué? ¿Es esta esencialmente corrupta?
    Quiero ser claro con ustedes y por eso voy a situar en que medida y en que grado de responsabilidad se sitúa la actual práctica política aunque mis palabras iniciales les parezcan lo contrario.
    Cada país es hijo de su Historia y la formación social española lo es también. El divorcio entre sociedad y Estado está perfectamente representado en la novela picaresca, en el fracasado siglo XIX y en los abortados y débiles intentos modernizadores del siglo XX.
     Salvo situaciones, instituciones y personalidades poco numerosas la sociedad española ha rehuido el dolor inherente a pensar. El guerracivilismo cultural que se enraíza en nuestra Historia Moderna ha ido a caballo entre la sumisión a quien detentaba el poder y las eclosiones debeladoras del mismo. Las conquistas sociales consecuencia de luchas nunca mayoritarias han venido hacia una población que nunca las ha valorado.
     En la ciudadanía se ha instalado la visión califal del poder, el personalismo. Y junto a ello se ha asumido con naturalidad que los grandes cambios consisten en dar la vuelta a la tortilla. Un país con tantas y a veces extraordinarias leyes, se caracteriza por no cumplirlas. La conciencia de lo público está desarraigada entre nosotros. La bandería, los enroques en el terruño y la exaltación castiza de lo patrio basada en rasgos emocionales y episódicos han sustituido el sentido de colectivo querido y asumido para su constante construcción en el imaginario colectivo.
     Los hombres y mujeres que acceden a la función política e institucional son hijos y producto de una sociedad en la que se miente, se falsea, se cultiva la hipocresía y se buscan los ardides bien para evadir impuestos o bien para medrar fuera de la legalidad.
     ¿Cuál es entonces nuestra responsabilidad? Una terrible, no actuar en contra de eso desde los puestos de representación, desde los cargos ejecutivos o desde las instancias entroncadas en la realidad más inmediata. No actuar desde el ejemplo, desde la pedagogía, desde la primacía del programa. Es decir en un alto grado de existencia la Política no es la Ética del colectivo sino la transposición como conducta, ejemplo y proyecto a la esfera de lo público de lo que constituye el entorno diario.
Sin olvidar tampoco a una parte de la ciudadanía que para justificar sus desmanes alega que los que deben dar ejemplo no lo dan porque “todos son iguales”. Una coartada perfecta porque los tales conocen, saben y ven a personas entregadas al ejercicio de la Política que actúan de manera modélica y entregada.
¿En donde radican las causas profundas de esta situación?
A mi juicio son fundamentalmente tres:
1. La inexistencia de proyecto político y en consecuencia la ubicación de la Ética (cuando se hace) en un simple recetario de poses, declaraciones y pequeñas trampas para ir tirando. Cuando me han preguntado las causas de mi presencia en las instituciones, tras los votos pertinentes he manifestado que estoy en Política porque soy comunista. Y desde esa opción mi estancia en las instituciones se transforma en un servicio a la ciudadanía desde ellas pero intentado cambiarlas.
2. Como consecuencia de lo anterior los electos o los dirigentes partidarios pierden la referencia de los valores; los hitos de cada acción que se deben insertarse en la orientación hacia la Ética. Permítanme una breve disquisición sobre esta cuestión que a mi me parece esencial.
Es lógico que cada opción filosófico- política tenga sus propios valores, sus propias preferencias, sus acentos particulares, su escala axiológica. Pero conviene no olvidar que a lo largo de la Historia los grupos dominantes y sus valores han aportado al acervo histórico común una parte de sus valores que ya constituyen una herencia universal. Recordemos los pasajes del Manifiesto Comunista dedicados a la burguesía. Esos valores son de obligado cumplimiento sea cual fuere la opción política, sea cual fuere su cosmovisión.
En breve volveré sobre esta cuestión.
3. La percepción de la Política por parte del imaginario colectivo:
3.1. La Política aparece como un escenario en el que el drama es siempre el mismo y en el cual las alternativas o desenlaces del nudo están en saber que actores tendrán los papeles principales y cuales los secundarios. Es la Política espectáculo que tiene sus puntos culminantes en los momentos electorales, las encuestas, los titulares llamativos o los grandes debates televisados.
3.2. La corrupción como algo inherente a la Política porque ésta no puede escapar de las prácticas cotidianas que de manera transversal se extienden por toda la sociedad.
3.3. La convicción de que los poderes políticos están mediatizados por otros más oscuros y poderosos que son los que realmente imponen sus decisiones. Con respecto a esta cuestión conviene recordar las palabras del que fuera presidente del Bundesbank entre 1990 y 1999 Hans Tietmeyer : “Los políticos deben saber que no tienen otra opción que obedecer las reglas del mercado”
3.4. Y como corolario del apartado anterior el papel de “fatum” que a la economía se le ha asignado por parte de la inmensa mayoría del espectro político. Han transformado a la Economía, una indiscutible ciencia a tener en cuenta, en algo por encima de la decisión política. En estos días estamos asistiendo a la caída del tinglado de esta farsa.
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Y abordando la recta final de mi intervención cabe hacerse una pregunta en esta hora de crisis ¿Cómo debe articularse la relación Ética y Política en estos momentos?
Para responder siquiera someramente a esta pregunta conviene señalar los rasgos más sobresalientes de una crisis que a mi juicio es una quíntuple crisis.
1. Económica y de sobreprodución (leer a Marx) que arranca de la década de los setenta y que ha sido abordada desde tres planes distintos y sucesivos:
1.1. La revolución neoliberal de Reagan y Teatcher en los años ochenta. La redistribución contra-keynesiana.
1.2. El auge de la llamada globalización. La caída de las fronteras. La OMC, creada en 1995.
1.3. La financiarización de la Economía como consecuencia de la imposibilidad objetiva y subjetiva de colocar todo el excedente en inversiones productivas a corto plazo y suculentas. Los paraísos fiscales.
2. La crisis financiera que tiene una de sus causas más importantes en la hipotecas “subprime” de USA pero que tiene en otros países otras nada despreciables. En España el ladrillo y la morosidad.
3. La crisis energética a consecuencia del incremento del consumo por los aumentos del PIB, el consumo de masas y el peso político en la escena internacional de los países productores.
4. La crisis alimentaria a causa de los desvíos de capital especulativo hacia la agricultura como consecuencia de la situación señalada en el 1.-3 y la concentración de poder de las grandes multinacionales. Los casos de Madagascar y la UE.
5. La crisis del orden unipolar surgido de la desaparición del orden bipolar. El auge de otras potencias económicas y en vías de serlo militares. “Los terrorismos” y el gran cuestionamiento de las instancias oficiales. Las migraciones El naufragio de la ONU. ¿Qué UE? Las posiciones altermundistas y alternativas.
6. La crisis de valores. El despertar del mejor de los mundos. Somos vulnerables. El auge de los fundamentalismos.
LA CONCLUSIÓN ES QUE ESTAMOS ANTE UNA CRISIS DE CIVILIZACIÓN: EN CONCRETO LA QUE COMIENZA A SURGIR CON EL VAPOR, EL MAQUINISMO Y EL CAPITALISMO EN EL SIGLO XVIII
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¿Qué Ética?
Retomamos a Monod. Hacia el Reino.
¿Qué proyecto tiene la universal aceptación y el respaldo (siquiera formal) de todos los Estado del orbe?
¿Qué proyecto ha sido desarrollado en multitud de acuerdos, documentos, proyectos, organismos y resoluciones?
¿Qué proyecto culmina (por ahora) los incipientes balbuceos contenidos en la Declaración de Independencia de EEUU del 4 de Julio de 1776 y la más desarrollada de los Derechos del Hombre y del Ciudadano del 27 de Agosto de 1789 en Francia?
La solemne Declaración de Derechos Humanos de 10 de Diciembre de 1948.
Ratificada por los Pactos suscritos en 1966. En España entró en vigor el 27 de Julio de 1977.
Una ausencia: la Declaración de los Derechos Medioambientales incorporados a la Declaración de 1948. Existen actualmente: El Tratado Antártico de 1 de Diciembre de 1959, El Protocolo añadido a dicho Tratado en Madrid el 4 de Octubre de 1991, La Declaración de la Conferencia de la ONU sobre el Medio Humano de Estocolmo del 16 de Julio de 1972, La Declaración de Río de Janeiro sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 14 de Junio de 1992, El Convenio para la Prevención de la Contaminación Marina provocada por vertidos desde buques y aeronaves de 15 de Febrero de 1972, El Convenio para la Protección del Mar Mediterráneo contra la Contaminación y Protocolos Anejos de Barcelona en el 17 de Diciembre de 1976. El Convenio sobre la Contaminación Atmosférica Transfronteriza a Gran Distancia de Ginebra en 13 de Noviembre de 1979.
Sobre esta cuestión he encontrado siempre dos objeciones desde los extremos del espectro político: La derecha y la izquierda.
La izquierda, a grandes rasgos, encuentra a dicha Declaración pacata, timorata y lejos de los grandes objetivos revolucionarios. Permítanme el ejemplo de Lula y el del alcalde de un pueblo de Perú.
Desde la derecha se acepta inmediatamente pero en cuanto hablamos de aplicación surge siempre la idea de supeditar dicha Declaración a los imperativos de la Trinidad Económica: Mercado, Competitividad y Crecimiento Sostenido.
En Consecuencia:
 Doble objetivo Ético:
Los DDHH y sus tres generaciones para los 6.500 millones de habitantes del planeta Tierra.
La Carta de la Tierra.
 Instrumento principal: La Política. Desde mi punto de vista la Política es la actividad dirigida a la transformación social. Esta visión se apoya en la definición dada al principio de mi intervención pero en un sentido más teórico-práctico.
 Herramienta, Método, Fin y Cultura: La Democracia en su más amplio sentido: Convenio permanente entres seres libres e iguales para seguir permanentemente conviniendo.
 Concreciones explícitas e implícitas:
1. El programa. Contenidos, medios, alianzas, ritmos y plazos.
2. Adecuación de los Medios al Fin.
3. Un recuerdo para el Club de Roma Creado en 1968 por 35 intelectuales y científicos. En 1972 Donella Meadow publicó Informe sobre el Desarrollo que constituyó el nacimiento de la ecología política y el embrión del medioambientalismo y el feminismo. Objetivos: Nuevas Visiones, Crear Redes y Decir la Verdad.
4. Decir la Verdad. Compartir la información, la decisión global. La participación.
5. Los Valores como precipitado histórico.
5.1. Honestidad personal y por ende política
5.2. El ejemplo. Vida privada y vida íntima.
5.3. El respeto a la Democracia externa e interna y a las reglas de juego democráticas.
5.4. Desacralización de las instituciones.
5.5. AUSTERIDAD, VALOR DE SIEMPRE PERO HOY INEXCUSABLE. Lo de las tres administraciones:
a) Fastos culturales faraónicos
b) Reduplicación funcionarial: asesores áulicos, cargos de confianza, etc.
c) Transparencia en la financiación
d) Ética pública ligada al gasto.
e) Las campañas electorales: préstamos, donaciones, fundaciones, etc. Otro tipo de campañas.
f) Combatir el mal que se manifiesta en la demagogia y en el amarillismo.
g) Cambio en el formato de los programas de debate: economía de medios, lenguaje sobrio y seriedad.
7. Valorar y ejercer el sentido de la responsabilidad; el rigor en las propuestas; el amor al trabajo bien hecho; el respeto a lo público. “el fortiter en re y suaviter in modo”; La dignidad basada en el ejemplo y no en lo suntuario, el honor al compromiso acordado, etc.
El revisionismo permanente como uso necesario de la duda metódica
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